Tratamiento Familiar – Con pacientes adictos y trastornos de conducta

- Información General:

Consideramos los trastornos de conducta de los jóvenes como emergentes de una problemática psicosocial. Esto sucede actualmente como en todas las épocas, entonces podemos preguntarnos ¿por qué hoy nos preocupa tanto?
Hay quien dice que “nuestro mundo se transformó en un basto supermercado en el cual cada uno se dirige según sus deseos. El sistema abierto se presenta bajo la forma seductora de una elección siempre posible, guiada por el deseo del momento”. Aquí podemos ver como la presión sólo existe bajo la forma oculta de la dependencia:

- dependencia material de productos: fármaco dependencia, toxicomanía, alcoholismo, consumismo

- dependencia de actividades: trabajo, juego por dinero, divertimentos, actividades físicas

- dependencia del éxito o de la hazaña, ya que el fracaso provoca otra dependencia

Estos son algunos de los recursos que dispone la sociedad, y si los jóvenes no logran colmar sus necesidades, tratarán de satisfacerlas con conductas negativas como pueden ser el consumo de alcohol, de drogas, etc. Claro está que no todos toman este camino, es importante tener en cuenta varios factores para determinar el motivo de consumo; que además del factor social, está el familiar y el individual. Por eso podemos decir que en las adicciones encontramos tres elementos: la persona, la sustancia y el momento, como puede ser un momento de fracaso, de miedo, de presión. Consumiendo se logra un beneficio, salir de esa situación que lo acosa en forma inmediata, y es así como comienza el proceso, que a la vez va inhibiendo la capacidad de utilizar los mecanismos de defensa intrapsíquicos.

Conceptos de Familia:

Tomando a la familia como uno de los factores determinantes en el proceso de desarrollo individual, profundizaremos sobre la misma.

Una de las muchas definiciones formales posibles del concepto “familia” es:

- “grupo de personas emparentadas entre sí hasta el cuarto grado de consanguinidad – padres, hijos, abuelos, nietos, bisnietos, hermanos, tíos, sobrinos y primos- y segundo de afinidad -cónyuges, suegros, yernos, nueras, hijastros y cuñados- integrantes de un mismo núcleo.

Una familia es:

- una unidad funcional que dona confort e higiene
- un lugar de comunicación, fuente de relaciones para el individuo
- un lugar de estabilidad, perpetuidad, a pesar o gracias a los cambios que pueden suceder en el grupo
- un lugar de constitución de la identidad individual y de transmisión transgeneracional: filiación.

También se define a la familia como “una estructura social básica, que se configura por el interjuego de roles diferenciados (padre, madre, hijo) el cual constituye el modelo natural de interacción grupal. No se considera al factor consanguíneo como determinante, sino que simplemente, por causa de su convivencia en el seno familiar, han llegado a adoptar la función correspondiente (tíos, abuelos que no lo son)”.
Se considera a la familia como una institución que tiene responsabilidad en caso de disfunción de un miembro del grupo, como así también posibilidades de ayudarlo. De tal forma, todo comportamiento de un niño o adolescente, fuera de las normas, es interpretado como el producto de un mal funcionamiento familiar.
La estructura familiar es muy compleja, lo que no implica complicación; por el contrario, la complejidad pasa por el hecho que la familia dispone de muchos niveles de funcionamiento, algunos autónomos y otros en relación, y estos niveles corresponden a sus diferentes funciones.
El conjunto está estructurado, unificado por un cimiento que le da su identidad al grupo, a esa familia concreta, lo diferencia del mundo exterior.

La experiencia humana de identidad posee dos elementos:

un sentimiento de identidad, que lo incluye dentro de ese núcleo familiar, su pertenencia al grupo
un sentimiento de separación e individuación, lo que lleva a los diferentes subsistemas familiares y grupos extrafamiliares.
El cimiento del que hablábamos es el mito familiar: es la creencia que muestra las características, las especificidades del grupo. Estas creencias conciernen a todos los niveles de realidad de la familia, el conjunto de estas creencias constituye la “personalidad ” de una familia, el mito de una familia. Hay dos elementos que juegan un rol determinante respecto a las familias: uno es el lugar que se le da a la familia con relación al mito social; el otro es, por el contrario, el que constituye lo propio de una familia: sus rituales. Son todas las conductas repetitivas que tienen por función reforzar el polo mítico del grupo, haciéndolo transparente. Los miembros de una familia se desarrollan con la idea que es una familia a partir de elementos míticos, las relaciones que este grupo debe llevar a cabo con el mundo exterior, etc.
Cuando una familia demanda ayuda no está totalmente desprovista de elementos, ya han utilizado y experimentado un cierto número de soluciones. Pero estas ayudas internas fueron percibidas como insuficientes, y por supuesto fue criticada por el mundo exterior que las relaciona con el mito social concerniente a las normas de una “buena familia”, particularmente las normas educativas sociales. El que pide ayuda, al recibirla, siente que uno tiene razón, pero no puede utilizar esa razón que uno utiliza. Se debe tratar de transformar a estos demandantes de ayuda en utilizadores de ayuda. La propuesta es de aportar a la familia la capacidad de elección de lecturas del mundo. No se busca cambiar a las personas, se busca aportar los elementos para elegir. Uno de los recursos son los grupos de apoyo, que dan la posibilidad de conocer otras respuestas, otras herramientas e incluso otros mitos familiares; además de poseer situaciones en común, lo que confiere una identidad de pertenencia.

Tipos de Familias:

Desligada
(límites inadecuadamente rígidos)

Desligada Normal
(límites claros)

Aglutinada
(límites rígidos)

Los límites están constituidos por reglas que definen quiénes participan, y de qué manera.

Límite no es Control

Es posible considerar a los familiares como pertenecientes a algún punto situado entre los polos que son los dos extremos de límites difusos, por un lado, y de límites sumamente rígidos por otro.
El objetivo primordial de la familia es la defensa de la vida, asegurando su continuidad, mediante la procreación, velando por la salud física y mental de sus integrantes, desarrollando sus valores éticos y morales, presidiendo su inserción social, etc. Esto lleva a determinar las funciones relevantes de la familia, que pueden sintetizarse en dos:

Enseñanza-aprendizaje:

La enseñanza está a cargo total de los padres durante los primeros años de vida. En la primaria los niños traen enseñanzas obtenidas en el colegio, que transmiten a sus padres; situación que se va ampliando en la escuela secundaria y a medida que van frecuentando otros ambientes. A partir de la juventud, podría señalarse que la relación enseñanza-aprendizaje se equilibra entre padres e hijos.

La sociedad actual y su influencia en los vínculos familiares:

Un factor importante en este aspecto es la calidad de estímulos que los niños reciben hoy en día, muchos de ellos provenientes de los elementos técnicos que los rodean. Estas circunstancias llevan a un incremento en el número e intensidad de las rabietas infantiles, los trastornos del sueño, etc., que son la forma más directa de expresar la frustración y los miedos. Emergiendo una situación de insatisfacción, producida por el aislamiento y el deseo encubierto; la angustia que deriva de estas pretensiones expresa el peligro de la soledad y la muerte.
Es importante remarcar que todo ser humano necesita de otros para vivir, de la amistad, del amor y de la solidaridad.
Por eso, no decimos que se prohiba el contacto con la nueva tecnología, sí que se acompañe, se comparta, se dialogue y se intercambie; esto es lo que da el crecimiento de la persona y de los vínculos.

El efecto de la patología familiar:

Como vimos anteriormente, la relación que se establece entre los padres y los hijos es fundamentalmente una relación de enseñanza-aprendizaje. Pero aquello que los padres enseñan con su mejor buena voluntad, está limitado por el alcance de los conocimientos que ellos mismos poseen. Por consiguiente, cuando los padres no han podido completar en el momento evolutivo correspondiente un determinado conocimiento, derivado de una acción o una emoción, no tienen cómo transmitir a sus hijos aquello de que carecen, y esto llevara a que el niño no pueda realizar su aprendizaje. Aquí aparece el rol del chivo emisario, que corresponde al integrante de la familia sobre quién se realizan las depositaciones negativas de ésta y que, a su vez, se hace cargo de lo depositado, con lo cual se convierte en el portavoz de la enfermedad familiar, de la dificultad que tuvieron sus padres de completar adecuadamente el momento evolutivo de su hijo.
Por eso es importante tener en cuenta que cada aprendizaje sirve de base para la adquisición de otros, cuanto más temprana es la detención evolutiva, tanto más grave es el síntoma y mayor la posibilidad de aparición de otras características patológicas.

¿Cómo me relaciono con mi hijo?

Es importante tener conocimiento de las vivencias cotidianas, tanto de los niños como de los adolescentes.
La comunicación, el diálogo y la confianza mutua se adquiere en el transcurso de la relación padres-hijos.

Algunas propuestas pueden ayudar a tomar consciencia cómo relacionarse con los hijos.

- Permitir la autonomía del hijo en cuanto le atañe, y hablar con él de todos los temas, favorece la comunicación y evita conflictos.

- No confundir espontaneidad con creatividad. Los primeros 10 ó 12 años son pura espontaneidad, en lo cotidiano, en el lenguaje, con capacidad de invención; muy distinta a la creatividad, pudiendo de esta forma coartar la libertad del niño y llevarlo muy pronto a la competencia.

- Si los padres estructuran el tiempo del niño de acuerdo a sus deseos, no le permiten expresar su curiosidad por el mundo, y le hacen vivir un ritmo impuesto por los adultos, frecuentemente contrario al suyo. Muchas veces quiere quedarse en la casa, porque allí tiene las cosas que le divierten, disfruta que le hablen de todo lo que le interesa y no necesariamente debe salir a pasear.

- El tener satisfechos todos los deseos le impide tener nuevos deseos, motivaciones, incluso la posibilidad del diálogo con relación al objeto que desea.

- El sentimiento (imaginario) de valer menos que los demás, conduce a la dependencia, los celos. Es importante que los padres ayuden a sus hijos a valorar sus capacidades.

- Aunque muchas veces la verdad resulte dolorosa, decirla, favorece la evolución personal y social.

- En la adolescencia, con su etapa valorativa, aprende a tolerar y a ubicarse frente a las diferencias.

- En la adolescencia y primera juventud es grande la dispersión y confusión mental. Es la edad de los grandes cambios: corporales, sociales, educacionales, sexuales.

- No es útil presionar a un joven para que hable, hay que esperar a que ellos puedan expresarse, porque cuando lo hacen es porque han disipado su confusión. Ellos necesitan sentir que uno los está acompañando emocionalmente, lo que los ayuda a recuperar su organización mental.

- En el diálogo con un adolescente, es importante no ocultar nada, mostrarse honestos, sin temer la evidencia de las propias debilidades.

ESTILOS DE COMUNICACIÓN

Roles de Familia

1) Distractor es quien al hablarle desvía la comunicación. Distrae la consigna

2) Aplacador es quien va a estar casi siempre de acuerdo con uno para complacerlo, pero él sabe bien lo que quiere

3) Acusador va a culpar a los demás, salvo a sí mismo, no se hace cargo de nada

4) Racionalizador, intelectual, para todo hay una explicación, la mayoría de las veces no tiene nada que ver con lo que pasa, pero analiza todo

5) Nivelador, el más responsable, asume su conducta. Bien equilibrado conoce muy bien sus prioridades.

Propuesta de ejercicio:

Ahora les propongo que cada uno vea en qué momento de su historia familiar vió situaciones como las que a continuación se describe, y con quién de la familia las vivió. Es importante que tomen el pasado y el presente.

COOPERACION

Autoconfianza
Juego
Alegría en el proceso
Libertad
Independencia
Creatividad
Propias Normas
Autorespeto por el propio proceso

COMPETENCIA

Comparaciones/Envidia
No hay placer
Falta de confianza
Búsqueda de alabanza
No hay descanso
Ponerse a prueba
Reacción retardada (Opinión ajena)
Imitación
Temor

Esta es una ayuda para darse cuenta en que posición se encuentra su familia y si es necesario empezar a modificar algunas pautas establecidas.

Source: PsicoAdic

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Hipoestrés. ¿Qué pasa cuando no tienes suficiente estrés en tu vida?

El hipoestrés sucede cuando no tenemos en nuestras vidas la cantidad de estrés suficiente. Para sentirnos vivos y con energía, necesitamos sentir un tipo de estrés positivo llamado euestrés, que sucede cuando en la vida de una persona hay estímulos, creatividad, retos que le resultan estimulantes y le hacen tener sensación de logro, así como actividad física con la que disfruta y le aporta energía. Cuando nuestro nivel de estrés es demasiado bajo, nos sentimos aburridos, con falta de motivación, creatividad e inspiración. Las personas que padecen hipoestrés sienten que tienen poco o nada de qué preocuparse, no tienen ningún reto que superar, no tienen nada que hacer o no saben qué hacer con su tiempo. Tienen falta de entusiasmo y sus vidas les resultan monótonas, rutinarias e insípidas. A menudo estas personas no sienten ningún entusiasmo por las cosas o personas que les rodean. Incluso una afición o deporte puede empezar a resultar monótono y aburrido cuando se ha convertido en algo rutinario que no supone ningún reto. En ocasiones pueden comer en exceso, recurrir al alcohol o tener problemas de salud por falta de ejercicio.
No es raro que sientan una sensación continua de inquietud debido a que quieren obtener algo más de la vida, pero no son capaces de lograrlo. Cuando ven que no consiguen motivarse ni ser creativos, pueden acabar sintiéndose deprimidos, lo cual agrava el problema. Cuando hay una falta de estímulos en sus vidas, las personas experimentan un estado de ansiedad existencial, porque empiezan a ver sus vidas como carentes de sentido. No obstante, solo tú puedes hacer que tu vida vuelva  a recuperar el sentido implicándote en actividades que te hagan sentir vivo de nuevo.
Si padeces hipoestrés, necesitas más estimulación en tu vida y realizar más actividades que te hagan sentir bien, te supongan un reto, te aporten energía y vitalidad. Haz ejercicio, haz cambios en tu vida y en tu rutina, haz que tus días sean más variados. Puedes hacer una lista con las cosas que te gustaría hacer y que te resultarían estimulantes y luego elegir las que sean más fáciles de llevar a la práctica. Por ejemplo, hacer deporte, hacer un trabajo de voluntario, hacer alguna reforma en tu casa, como pintar  las paredes, visitar lugares nuevos, etc.

Source: Web de Psicología y Medicina

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Las personas tímidas o introvertidas suelen procesar el mundo de un modo diferente

Los científicos han encontrado diferencias en el modo en que las personas procesan el mundo a su alrededor. Las personas introvertidas o tímidas procesan el mundo de un modo diferente, lo que hace que haya diferencias en cómo responden a los estímulos. Los científicos han llamado a estas personas “altamente sensibles”. Se trata de un rasgo de personalidad innato que se da en cerca del 20 % de las personas. Los niños altamente sensibles lloran con facilidad, les cuesta introducirse en situaciones nuevas, necesitan poco castigo y hacen preguntas inusuales o tienen pensamientos especialmente profundos.

La diferencia se encuentra concretamente en la atención al detalle. Las personas altamente sensibles tienen una mayor sensibilidad a los estímulos tanto externos como internos, incluyendo los sociales y los emocionales. Esta mayor sensibilidad a los estímulos se debe a una tendencia innata a prestar más atención a las experiencias y estímulos y a procesar la información con más profundidad. Tienen una mayor capacidad para captar detalles sutiles en su ambiente y procesarlos en profundidad.

Estas personas observan durante más tiempo antes de actuar, como si exploraran con sus mentes más que con sus cuerpos, les molestan más los ruidos o las multitudes, se ven más afectados por la cafeína y se sobresaltan con más facilidad. Prefieren tomarse más tiempo antes de tomar decisiones, son más concienzudos, necesitan más tiempo a solas para reflexionar y se aburren más fácilmente con las conversaciones intrascendentes o triviales.

Los investigadores utilizaron un cuestionario para separar a las personas altamente sensibles de las que no lo eran y luego utilizaron la resonancia magnética para comparar la actividad de los cerebros mientras buscaban pequeñas diferencias en imágenes. Algunas imágenes tenían diferencias obvias mientras que otras tenían diferencias sutiles. Las personas altamente sensibles miraban durante más tiempo las imágenes que presentaban diferencias sutiles y tenían una mayor activación en las áreas cerebrales implicadas con un procesamiento más profundo

Las diferencias en rasgos como introversión o neuroticismo se deben a a diferencias en la atención que prestan las personas al procesar la información sensorial y se ven afectadas por el ambiente. Por ejemplo, los niños altamente sensibles que se crían en un ambiente estresante están predispuestos a padecer ansiedad y depresión, que son componentes del neuroticismo, y  timidez, que es a veces la causa de la introversión. Sin embargo, estos niños altamente sensibles, cuando se crían en un ambiente adecuado y de apoyo, son más felices, más sanos y más habilidosos socialmente que el resto de los niños. Parece que las personas altamente sensibles prestan más atención a indicios sutiles que les permiten saber, para bien o para mal, lo que los demás sienten o piensan.

Cuando viven en un ambiente negativo tienen más problemas que el resto de las personas (como ansiedad, depresión o fobia social), mientras que un ambiente positivo, los hace más empáticos, más felices, más perceptivos y con mayor capacidad para ayudar a otras personas.

Se trata de personas que se ven más afectadas por los acontecimientos negativos, que les pueden causar un mayor estrés o sufrimiento, pero también por los positivos, que les llevan a sentir una mayor alegría.

Este rasgo de personalidad se ha asociado con la introversión. Sin embargo, un 30% de las personas altamente sensibles son extrovertidas.

El estudio fue realizado por investigadores de la Universidad de Stony Brook, Nueva York, y publicado en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience, marzo, 2010.

Source: Web de Psicología y Medicina

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Atención Psicológica del Paciente Oncológico

Las consultas para atención psicológica del paciente con cáncer pueden tomar diferentes formas, dependiendo esto de una amplia gama de factores, tanto psíquicos (en un sentido amplio del término) como contextuales o ambientales.

A los fines prácticos y éticos, una premisa hay que sostener: no existe el paciente oncológico en general. Si bien existen problemáticas comunes con relación a la enfermedad (la experiencia así lo indica), cada demanda de tratamiento es única y específica, y merece ser abordada desde esa especificidad.

NUESTRA PROPUESTA CLÍNICA

Atención Psicológica Individual.

Algunas problemáticas habituales que llegan a la consulta y a las que buscamos dar respuesta son:

-Ayudar al paciente a superar el primer impacto del diagnóstico (crisis de angustia, depresión reactiva, negación de la situación, etc.);
-Acompañar y cooperar en la toma de decisiones una vez que los tratamientos tienen que ponerse en marcha;
-Procurar que el paciente establezca una óptima comunicación con sus médicos tratantes;
-Elaborar los diferentes duelos que la enfermedad conlleva (cambios de hábitos, alteración de la imagen corporal, distintas discapacidades como consecuencia del cuadro clínico o de los tratamientos realizados, sentimiento de aislamiento, etc.).
Estas y otras tantas situaciones pueden darse.

Es importante, en cada caso, construir con el paciente y su familia un espacio terapéutico que incluya necesariamente, pero que vaya más allá de lo estrictamente relacionado al tratamiento médico oncológico (en sus diferentes momentos). En este sentido, la atención psicológica no sólo es entendida como apoyo al tratamiento médico, sino que tiene su independencia y aborda la problemática psíquica individual o familiar con un criterio abarcador.

Consultorio Familiar.

El cáncer puede convertirse también en un trauma para quienes rodean al paciente. Muchas veces suele observarse que quienes acompañan al enfermo se ven a su vez afectados En diferente medida y cualidad) por la existencia de la enfermedad. De esta coyuntura dependerá en gran medida como el mismo paciente afronte la enfermedad, tanto en los aspectos prácticos como así también en la forma que elabore su padecer. En situaciones favorables la familia es un sistema de apoyo fundamental para el paciente, pero no siempre es así. La presencia del psicoterapeuta puede ser de suma utilidad para despejar variables que incidan negativamente en el afrontamiento de la enfermedad, tanto por parte del paciente como de los miembros del grupo familiar (aislar al enfermo, miedo a “hablar de eso”, sobreprotección, etc.).

Grupo de Pacientes

El grupo de pacientes constituye un espacio terapéutico donde sus miembros pueden compartir con otros que atraviesan la misma encrucijada vital, afectos, dificultades y experiencias con la enfermedad y los diferentes tratamientos. Del aprendizaje mutuo entre los miembros del grupo y las intervenciones específicas del coordinador, se espera fundamentalmente el desarrollo de habilidades de afrontamiento de la enfermedad oncológica.

Interconsulta con médico y/o Equipo Tratante.

Es fundamental el contacto permanente entre el equipo médico tratante y el psicoterapeuta que interviene en el caso. Si no forman parte de un equipo de trabajo ya constituido, deberán formalizar un estrategia en común, a fin de contemplar criterios clínicos desde sus respectivas áreas de intervención.

Muchas veces la intervención del psicoterapeuta puede ser de mucha utilidad como nexo entre el equipo médico, el paciente y la familia.

Entrevistas Domiciliarias (y/o en lugar de internación).

Cuando el paciente no puede concurrir al consultorio debido a vicisitudes de su enfermedad, sean estas momentáneas o permanentes; o cuando la indicación médica sea la de un dispositivo de internación domiciliaria, creemos que la atención psicológica debe ser mantenida como parte importante del tratamiento global.

Acompañamiento Terapéutico.

En el caso que el paciente no cuente con un sistema de apoyo familiar durante el proceso de la enfermedad, ya sea porque no tiene familiares cercanos a quienes recurrir, o estos se ven impedidos (por diferentes razones) de brindar una adecuada ayuda, ofrecemos este servicio de acompañamiento terapéutico.

La inclusión de un acompañante terapéutico cumple diferentes funciones:

-Estar junto al paciente en aquellos momentos en que la soledad, la angustia y el desamparo se vuelven estados emotivos difíciles de sobrellevar.
-Planificar y llevar a cabo junto al enfermo actividades recreativas o laborales orientadas a evitar su aislamiento. Favorecer de este modo que el paciente continúe relacionado a proyectos vitales más allá de su enfermedad.
-Acompañar al paciente a las consultas y estudios médicos programados.

LIC. MARCELO NEGRO

Source: PsicoAdic

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Acompañamiento Terapéutico

¿QUE ES EL ACOMPAÑAMIENTO TERAPEUTICO?

El A.T. es un dispositivo terapéutico que se implementa a partir de la indicación del profesional que dirige la cura y/o administra el tratamiento (psiquiatra, psicoterapeuta, psicoanalista, médico). Implica la inclusión o apertura de otra instancia al servicio del paciente y su tratamiento, que ofrece la posibilidad de contar con la presencia de un equipo profesional específico (acompañantes y coordinadora) en un espacio y en un tiempo pautado.
El A.T. se planifica según la problemática psicopatológica del paciente, las características socio-familiares, el momento del tratamiento, los objetivos del mismo, el lugar donde se hará, los cambios que con su inclusión se esperan.

FUNCIONES DEL ACOMPAÑANTE TERAPÉUTICO

La presencia del acompañante se constituye en terapéutica al intervenir mediante la palabra y los actos, en diferentes situaciones en las que el paciente requiera sostén y contención. Se contribuye de este modo a crear o recomponer las condiciones que hagan posible el desarrollo o continuidad del tratamiento.
En tanto “presencias-auxiliares”, los A.T. intervienen e influyen en el campo clínico. Por lo tanto, los efectos de su intervención deben ser evaluados y coordinados según los objetivos planteados en cada caso.

Algunas funciones privilegiadas del A.T. pueden resumirse en:

- Acompañar al paciente en cuadros afectivos difíciles de sobrellevar.

- Favorecer la comunicación con el medio social, funcionando como un semejante con quien compartir actividades recreativas, laborales y/o sociales en general.

- Ofrecer un espacio de diálogo donde la problemática a resolver pueda encausarse a través de la palabra

¿QUIÉN LO DEMANDA?

- El profesional tratante.
- El paciente.
- La familia del paciente.

¿ A QUIEN ESTA DIRIGIDO?

Diversas situaciones clínicas pueden contar con el A.T. como una herramienta terapéutica de suma utilidad.

EN LA URGENCIA.

Episodios psicóticos, depresión, descompensaciones de pacientes bipolares, neuróticos graves o atravesando un momento crítico, fobias, etapas agudas de pacientes psiquiátricos crónicos o neurológicos.

Estos son algunos ejemplos de situaciones de emergencia que podrían poner en riesgo al paciente, perturbar seriamente el entorno familiar y/o amenazar con obstaculizar la continuidad del tratamiento terapéutico.

El acompañamiento en estos casos puede ser indicado para determinados momentos, horas o días, o según la gravedad del cuadro, planificarse a modo de internación domiciliaria.

Puede alcanzarse así el objetivo de continuar un tratamiento sin aislar al paciente de su entorno socio-familiar, es decir, evitando el recurso extremo de la internación psiquiátrica, o previniendo los efectos iatrogénicos de las reinternaciones.

COMO INSTRUMENTO DE APERTURA AL MEDIO SOCIAL.

En personas con predominio de sintomatología negativa, o seriamente aislados o retraídos.
En pacientes con patología psiquiátrica crónica de larga evolución o trastornos del desarrollo.

EN CUADROS ADICTIVOS Y EN SITUACIONES DE IMPULSIVIDAD- COMPULSION.

Trastornos de la alimentación.
Anorexia y bulimia.
Toxicomanías.

EN LA INTERNACION PSIQUIATRICA.

Durante los permisos de salida o los primeros momentos del alta.
En las internaciones domiciliarias.

EN EL AMBITO MEDICO.

Pacientes pre o post-quirúrgicos.
Tratamientos que requieran sucesivas internaciones o tengan características traumáticas.
Terapias oncológicas.
Pacientes que presenten conductas autoagresivas, de negativismo o depresión no cooperando así con el tratamiento.

PILARES DE NUESTRA PRACTICA.

1- Elaboración de estrategias terapéuticas consensuadas entre el profesional tratante y el equipo de A.T. Destacamos este punto como de máxima importancia. La diversidad de recursos puestos en juego, marca la necesidad de conciliar los diferentes espacios, respetando las indicaciones y la orientación del tratamiento pautados por quien lo conduce.

2- Comunicación fluída con el profesional tratante. Su objetivo es actualizar y evaluar el desarrollo del A.T. y la evolución del paciente.

3- Especial cuidado por la particularidad de cada caso. El A.T. puede implementarse en diversas patologías y circunstancias; esto exige un máximo de atención y respeto de las coordenadas que cada caso presente. Entendemos este trabajo como un momento para implementar diferentes tipos de recursos, pero además como la posibilidad privilegiada de acompañar al paciente en el arribo a una posición diferente respecto de su padecimiento.

4- Equipo de trabajo. El equipo de acompañantes mantiene periódicamente reuniones en las que se coordina, evalúa y supervisa el trabajo.

LIC. MARITE ROMERO

Source: PsicoAdic

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¿Usted se deprime en Navidad?

Las calles llenas de gente, luces preciosas, encuentros con amigos y familiares, regalos, comidas especiales, y para el que quiera, una festividad cristiana. Lo cierto es que cualquier momento es bueno para divertirse y disfrutar, ¿o no? Hay gente que lejos de implicarse en las situaciones, en lugar de sacarles jugo, prefieren perder ese tiempo y poner malas caras, estar a disgusto, amodorrarse, bostezar y quejarse. Claro, a ellos no les vamos a pedir que disfruten de la Navidad, ni de ninguna otra cosa, son actitudes ante la vida.

No son pocos a los que no les gusta la Navidad, ni tampoco son pocos los que se deprimen en estas fechas. ¿Existe la depresión Navideña? La depresión, o las crisis, no son una cuestión tan sencilla, ni vinculada a la Navidad, no es una cuestión de fechas, ni de la edad, ni de estaciones.

La depresión está más bien relacionada con la ideología que nos sostiene, las experiencias que se han vivido, o la forma en la que se vive la vida. Quizá lo de la depresión navideña sea una verdad a medias, porque mucha gente espera a final de año para hacer balance y se da cuenta de que un año más está igual, que no ha conseguido lo que quería, que sigue sola, que otras personas que ya no están. Pero generalmente quienes que tienen depresión en Navidad, si se paran a pensar y se investigan un poco, posiblemente son personas con tendencia a la depresión o personas que en otros periodos de su vida han estado deprimidas, porque como estamos viendo, la Navidad no trae con ella la tristeza; la tristeza la pone la persona.

Que esto le pase a muchas personas no es ninguna justificación para que les sigua pasando. Darse cuenta de las cosas, o de que nuestra vida no se corresponde con nuestros ideales, no es un motivo para deprimirse, sino una oportunidad para seguir creciendo y vivir la vida de otra manera.

No es obligatorio tener crisis en ningún momento ni a ninguna edad, pero el que las tiene, las puede utilizar para crecer y no para quedarse paralizado. Aún estás a tiempo de ocuparte de cómo quieres vivir estas fiestas y ponerte a construirlas desde ya.

De todas formas, no debemos llevarnos a engaños, al igual que la Navidad no trae depresión, tampoco trae amor, paz y felicidad. O más bien estas fechas son así para el que tenga ese estado de ánimo todo el año. No son días mágicos en lo que todo cambia, sino que son una continuación de lo que viene siendo nuestra vida. Si usted es de los que no soporta la cena del 24 con su familia, seguramente es que no soporta otras cenas con su familia. Si usted es de los que se lleva mal con su suegra no espere que el 24 se obre un milagro.

Sin duda estamos ante una ocasión más para disfrutar, cada uno con lo que se permita.

Felices fiestas y diviértanse con aquello que les guste.

Source: Tu Diván

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Cuando confundimos la depresión con cansancio

Por Lic. Lila Isacovich, Psicoanalista de la Fundación Buenos Aires

Estar preparados para todo… ¿es posible? Sin duda, no. Sin embargo la pregunta no es obvia, porque muchos quisieran estarlo, y prevenir la mayoría -si no todas- las posibles circunstancias que pueden cambiarnos la vida, como decimos, de un día para otro.

Aunque sepamos que es imposible anticiparnos a lo que pueda suceder, cuando el temor por lo venir se acentúa, cuando nos sentimos inseguros, cuando vaticinamos lo peor o tenemos malos presentimientos, podemos sospechar que estamos atravesando un momento depresivo.

Es clásico el temor por un futuro incierto y amenazante, pero a pesar de eso no siempre la gente lo reconoce como señal de depresión. Muchas veces la depresión no se expresa clásicamente, es decir, como desgano, tristeza, angustia, sino que asume formas menos reconocibles, pero muy difundidas: cansancio, apatía, escepticismo, pesimismo, malhumor, irritabilidad, ansiedad.

El cansancio, la somnolencia, por ejemplo, son signos típicos de depresión; sin embargo, suelen no asociarse a ese estado anímico sino adjudicarse al exceso de trabajo o al mal dormir, ya que las alteraciones del sueño son casi lo primero que se manifiesta cuando alguien está deprimido. “Dormir a pata suelta”, descansar profundamente, lograr un sueño totalmente reparador es incompatible con la permanente preocupación de una mente apesadumbrada, inquieta por lo que se avecina, lo que no terminó de resolver, las cuentas pendientes que martillan la cabeza.

Los estados depresivos pueden atenderse, siempre y cuando se reconozcan. Las causas pueden ser tantas como personas hay, pero si no les damos el lugar y la importancia que tienen, se expresan como pueden, de manera disfrazada. Como el agua, que se escurre por donde encuentra una hendija, una pendiente o una facilitación.

Reconocer los signos es la condición previa para “tomar la sartén por el mango” y solicitar la ayuda que se necesite. Si insistimos con los argumentos falaces, no hacemos más que postergar y prolongar el sufrimiento.

No habría razón aparente para no admitir algo que quizá los demás no duden en calificarlo como depresión. ¿Entonces por qué el propio interesado se resiste a reconocerlo? No es seguro que los profesionales podamos responder esa pregunta, pero lo que sí podemos afirmar es que lo verificamos.

No basta con ofrecer ayuda, además hay que encontrar la manera de que el otro pueda tomarla; aunque parezca mentira, esto lo comprobamos cotidianamente. No basta con que le digamos a alguien que le ofrecemos la herramienta para resolver un problema. Recién allí empieza el verdadero trabajo: lidiar con las fuerzas que se oponen a la curación y que, la mayoría de las veces, no son concientes.

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DELIRIUM TREMENS

El Delirium tremens es el delirio alcoholico agudo. Puede iniciarse bruscamente pero también puede comenzar de noche, después de un sueño. El cuerpo se encuentra bañado en sudor, el temblor es generalizado, la agitación es intensa e incesante, el insomnio es constante y total.

El paciente manifiesta un estadointensamente alucinatorio, gestos interminablemente repetidos, búsqueda incesante de objetos, ilusión de pequeñas bestias en las cuatro esquinas de su habitación, actitudes asustadas.

Completamente desorientado en el tiempo y en el espacio, cuando se lo interroga bruscamente, puede dar dos o tres respuestas lúcidas, especialmente sobre su propia identidad, pero pronto recae en su agotadora agitación y retorna a su mundo alucinatorio.

La desintegración de la motricidad entraña movimientos anormales propios del delirium tremens: movimientos de masticación, de succión, de prensión, que son los síntomas de una profunda afectación encefálica.

La temperatura es un signo esencial. En dos o tres días se eleva hasta los 39º a los 40º y el estado cardíaco debe ser controlado atentamente pues a menudo la muerte resulta de un accidente cardio vascular.

Con las terapéuticas actuales la evolución favorable es cada vez más frecuente pero existe el peligro de que el enfermo caiga en coma por la alta temperatura en un acceso convulsivo o en el curso de un síncope.

El consumo de alcohol crónico produce una encefalitis psicótica aguda por lesiones cerebrales y degeneración celular y también se relaciona con la disminución de la capacidad funcional del hígado.

La creencia en el delirio puede persistir varios días después de la crisis y en algunos casos, existe la posibilidad de una evolución crónica de los trastornos delirantes alcohólicos.

El delirio de celos puede aparecer después de una fase de sueño. En este delirio se mezclan a menudo temas hipocondríacos, homosexuales e incestuosos latentes. Las reacciones agresivas y violentas son de temer siempre.

El paso a la cronicidad puede afectar la memoria que a la larga se puede transformar en un cuadro demencial progresivo.

El alcohólico crónico tiene tendencia a encaminarse, después de un tiempo de impregnación suficiente, hacia un estado de deterioro intelectual y afectivo progresivo, indiferencia ante las responsabilidades y decadencia moral y social cada vez más profunda. Sin embargo, este estado, con el tratamiento adecuado y si el enfermo abandona el alcohol definitivamente, puede ser reversible

La cura del alcoholismo requiere varios pasos que incluyen:

La abstinencia y la cura de desintoxicación.

Tratamiento para provocar una intolerancia al alcohol (cura de repugnancia)

Cura psicoterápica de sostén para él y sus familiares directos.

Post-cura de seguridad y control, que requiere su reincorporación al trabajo y continuar con la medicación de sostén.

El alcoholismo, como cualquier otra adicción no se cura, pero el paciente puede recuperarse y abandonar el hábito si es tratado adecuadamente, principalmente teniendo en cuenta los conflictos más profundos de su personalidad.

La adicción al alcohol, puede heredarse, pero según Freud también es un mecanismo de defensa neurótico en personalidades depresivas, con fijaciones por traumas en la etapa oral del desarrollo psicosexual.

Source: La Guía de Psicología

 

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Astrología Psicológica

MANERAS EN LAS CUALES UN ASTRÓLOGO PODRÍA AYUDAR A UN PSICÓLOGO

Para un Psicólogo son normalmente innumerables sesiones para descubrir la naturaleza del cliente a efectos de encontrar temas de interés que puede esconderse detrás del personaje. Tener una carta natal o progresada acorta este proceso, y en esta astrología de sentido puede ser muy útil como “una taquigrafía ” a la información extensa. También el psicólogo puede ayudar al astrólogo de varios modos. De tal manera que esto es un camino de dos vías. Pero antes de ver estas áreas del interés común, pienso que sería completamente útil, ver en que consiste astrología.

Stephen Arroya habla de la astrología al tratar con la transformación aplicada a las vidas de las personas. Es un camino para percibir y obtener una perspectiva sobre los cambios constantes, ciclos, crecimiento, y períodos decadentes que caracterizan a individuo. Él escribe de la astrología como un lenguaje empírico que puede de lo más útil al usarse para describir las experiencias interiores de un individuo y sus cambios incesantes. Esto en mucho es un idioma simbólico.

Liz Greene toca el tema astrológico como es “una forma ilustrada” y el horóscopo como “un mapa ” de la psique del individuo. El mapa de nacimiento no traza el destino del individuo de un modo predestinado, pero abre el camino a un individuo que explora “una individualización ” de la forma como Jung lo hizo. Los misterios de los procesos de la Vida son vislumbrados por la lengua de imagen, metáfora, símbolo y mito.

Donna Cunningham describe dos funciones de la astrología: las que ayudan a identificar las fortalezas y debilidades que tenemos que enfatizar, y la identificación de las formas que tenemos para crear nuestros propios problemas que nos causan infelicidad a nosotros mismos y a los que nos redan – en otras palabreas, identificar lo patrones de comportamiento que nos disminuyen.

Hay maneras diferentes de ver la astrología, y aquí es importante notar el simbolismo que puede conducir al psicólogo en la exploración de las facetas de la personalidad y el carácter del cliente de un modo rápido, incisivo, ahorrando mucho tiempo. Los planetas interiores pueden decir muy sobre temperamento individual y potencial, los planetas externos se referirán a cuestiones colectivas donde las sub-personalidades pueden ser tomadas del Ascendiente, Sol y Luna.

Los principales retos yacen en establecer vínculos en información entre astrólogos y psicólogos, al igual que trabajar en forma empírica en aquellas áreas comunes que ayuden a compartir la experiencia e investigación. Se ha hecho mucho para unir los campos por personas como Liz Greene, sin embargo es necesario una mas estrecha colaboración conjunta. Muchos psicólogos han aceptado la ayuda que la astrología les ha provisto estudiando la materia, y por el otro lado muchos astrólogos se han volcado hacia el estudio de la psicología.

La psicología humanística está por supuesto también muy involucrada con el enfoque que debe ser dado a cada individuo Una carta astrológica, manifiesta todas las sutilezas de una persona (con la información sobre Sol, Luna, Ascendiente y todos los planetas y sus aspectos) y es capaz de revelar áreas donde el individuo no se desarrolla. En particular es útil las cuadraturas} y oposiciones en una carta para indicar áreas que un psicólogo humanista encuentra que de importancia trabajar con la persona y es el astrólogo quien puede ofrecer esta ayuda para resolver los conflictos .

En la práctica astrológica, ha existido un proceso de cambio en la forma de tratar con un cliente: aquel del monólogo monologo al analizar su carta, a la utilización de la sesión como un medio de dibujo sobre los aspectos interiores del cliente en cuanto a problemas, ansiedades, cambios etc.

De igual manera, el psicólogo puede colaborar con el astrólogo (ej, la terapia de Gestalt, Rogerian), cuando la orientación de cualquier situación psicológica demanda de conocimiento. La terapia continua para el astrólogo es otro camino del cual el psicólogo puede beneficiar al astrólogo.

Los clientes quieren hablar de sus problemas en una sesión de astrología. Pueden querer cambiar o mejorar sus habilidades al tratar con conflictos, problemas etc. De tal manera que la sesión astrológica puede ser realmente seguida de una sesión de orientación (en caso de aquellos estén calificados para hacerlo). En la medida que un astrólogo no este calificado para hacerlo esta tarea debe ser referida a un consejero profesional acompañada de la evaluación astrológica del cliente.

Detrás de estas tendencias, está la influencia de Jung, ambos con su trabajo sobre la individualización El acercamiento holístico que procura integrar las diferencias dentro de una persona, y el trabajo que el hizo o sobre la astrología, muy poco publicitad como lo fue en el campo de psicología. Los conceptos Jungianos “de símbolo”, arquetipos, mitología y el concepto “del inconsciente colectivo” sirven para enriquecer la interpretación de carta .

Las inclinaciones Jungianas se complementan con las de Assagioli y lo Transpersonal para interpretar el potencial del individuo para maximizar sus potenciales y su crecimiento espiritual.

Al trabajar activamente con nuestras dificultades avanzamos en nuestro desarrollo consciente. Jung nos recomienda hacerlo con las realidades diarias más bien que no hacer caso como de ellas. Una de sus técnicas constituye el usar sub personalidades para remontar las partes de nuestro inconsciente del cual no somos conscientes. Cuando se ha dado el caso que los psicólogos han conocido acerca de los aspectos de la astrología y de lo que ella significa, hay facilidad para que el intercambio de disciplinas sea posible. Por ejemplo, en talleres Transpersonales donde el trabajo de la sub personalidad se ha hecho, factores astrológicos como Ascendiente, signo de Sol, el signo Lunar parece cobran el interés de en cuanto a la información astrológica, y se nota las enormes ventajas de esta información.

Hay una conciencia a ambos lados de la necesidad de más trabajo en el la vinculación de las dos “ciencias ”. Hay una necesidad de que la astrología entre en el campo de psicología con una presentación de sus técnicas.

El crecimiento de la psicología Trans personal en nuevas áreas como alta conciencia, y la conciencia espiritual, ha volcado a la psicología a tratar con los misterios de vida, y este es aquí donde puede beneficiarse de la lengua simbólica del astrólogo. Actualmente, la astrología y la psicología exploran puntos de encuentro lo cual beneficiar a ambos a la larga. Es necesario hacer mas para que la Astrología se integre, por ejemplo, el Transpersonal, donde hay una apertura a la astrología y lo que ella puede ofrecer habiendo también otras áreas de interés común.

Es natural que existan dificultades para evaluar resultados.. ¿Cómo evita un astrólogo la crítica al hacer un juicio personal acerca de la evolución psicológica y espiritual de un individuo? Ello motiva a los astrólogos a buscar la mejor formación en sus propias habilidades y desarrollar otras en el campo psicológico. Hay todavía demasiadas personas que se llaman astrólogos, y aunque en realidad exista una ignorancia del tema y de la formación necesaria para tomar sesiones con el cliente de un modo psicológicamente válido. Hay cuerpos, como la Facultad para Estudios Astrológicos y el Centro de Astrología Psicológica, donde se provee esta formación, y esto beneficia la astrología al ojo del público, en tanto y en cuanto se mejoren sus habilidades vía una educación formal.

La astrología es muy específica en lo que una carta astral, y acerca los temas de ayuda a un l consejero. Esto permite que el espacio del cliente enfronte las partes que usualmente están a la sombra. Constituye sin embargo un gran esfuerzo al combatir la pagina de las “estrellas ” en periódicos y revistas, y se lucha por una posición aceptable por sociedad moderna. La prensa popular anima la idea que si usted compra una revista popular, es capaz de hacer su propia carta astral.

Otra área donde los astrólogos y los psicólogos transpersonales se encuentran y en la cual se debe hacer investigación es en el área de chakras. Allí donde existen centros de energía que son gobernados por planetas específicos según creencia esotérica. Aunque los regentes planetarios cambian de chakras de vez en cuando, hay actualmente una suerte de reglas sobre las que puede darse campo a la investigación.

Otra área donde los astrólogos pueden contribuir está en el área del desarrollo cíclico. Es de particular utilidad pare el psicólogo los ciclos de Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Los tránsitos (aspectos colectivos) y progresiones (aspectos individuales) pueden ser también usados como un instrumento para la comprensión del individuo en vez de ser utilizados para la predicción. Cuando una persona se mueve hacia la madurez, “las etapas de la vida” toman una importancia especial, son comunes a toda la humanidad, y atañen al individuo en la etapa en que el se encuentra..

La astrología puede asistir también con asuntos vocacionales y problemas de relaciones. Cuando las dos personas tienen problemas en su matrimonio, un conocimiento de sinastria y el uso de cartas compuestas puede colaborar en la consulta profesional

Sería muy positivo si en el nuevo milenio, los límites entre áreas de la especialización como astrología y psicología se entrelazaran y reforzaran en puntos de encuentro para ambos.

Por Barbara Webb

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Estrés “bueno” vs. Estrés “malo”

Pongamos un hipotético caso en que estamos cruzando una calle y escuchamos un bocinazo que nos pone en alerta. Si nos percatamos que cambió la luz del semáforo que da paso libre a los autos y que debemos apresurarnos para llegar a la vereda sanos y salvos (aparte de escuchar algunos comentarios negativos por parte de los conductores) vamos a realizar la acción correspondiente; ya sea correr, dar un salto, posiblemente avisarle a otro distraído, hacer señas para que los autos aminoren la marcha, etc, algo que nos permita continuar con nuestro camino.

En la “selva” cotidiana tenemos que estar preparados fisiológicamente (y también psíquicamente) para poder sobrevivir a los múltiples estímulos amenazantes. A esa natural y necesaria adaptación la podemos llamar “estrés bueno”. Si el bocinazo que escuchamos no tenía que ver con nosotros, seguimos tranquilamente; pero si en realidad tuvimos que apresurar el paso, en nuestro organismo se han movilizado una serie de funciones que en décimas de segundos trastocaron su ritmo normal; por ejemplo, vamos a sentir que el corazón late más rápido. Pasado el momento, todo vuelve a la normalidad.

Si no pudimos reaccionar a tiempo y nos quedamos inmovilizados o en una situación de indefensión, estamos en presencia de lo que llamamos “estrés malo”, “distrés” o simplemente “estrés”.

Naturalmente estamos dotados para superar esas situaciones estresantes a los que nos vemos sometidos, pero cuando los estímulos son de tal magnitud o persistentes en el tiempo, nos dejan sin posibilidades de afrontarlos y su repercusión orgánica o “riesgo somático” se incrementa si no contamos con la ayuda necesaria y adecuada.

Muchas personas poseen una capacidad o habilidad denominada resiliencia que les permite enfrentar, superar y salir fortalecidos de ciertas adversidades físicas, psicológicas y/o sociales a las que han sido expuestos, pero en otros casos es necesario recurrir a ayuda terapéutica para salir de esas situaciones estresantes.

En el caso del estrés-post traumático, ya sea individual (pérdidas de seres queridos, traslados, separaciones, accidentes, violaciones, secuestros, torturas físicas o psicológicas) o colectivo (catástrofes naturales, accidentes, guerras), aun cuando los individuos cuenten con estrategias de afrontamiento, pasado determinado tiempo pueden aparecer trastornos para los cuales será necesario realizar una consulta con un especialista.

Esto mismo sucede con el llamado estrés laboral, que se manifiesta cuando el individuo puede encontrar en su trabajo estímulos nocivos para los que quede sin estrategias de afrontamiento exitosas,  modulado por su propia predisposición.

Por último, existe el estrés psicosocial que puede desencadenarse por factores sociales, políticos y económicos, cuando éstos someten a un número suficiente de individuos a situaciones de incertidumbre, desesperanza, inestabilidad e inseguridad.

Lic. Stella Maris Spadavecchia, de la Fundación Buenos Aires

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